“El Nacimiento de una Educación”
A partir de los años ochentas se impulsa la nueva “reforma” educativa, buscando avanzar sobre la explotación de la educación pública en beneficio de un grupo de empresas. Así es como la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior (LES), dictaminada en los 90’ por el menemismo de la mano del banco mundial, nacen como leyes necesarias para efectivizar esta política, la LE$ declara en el Art. 2 que la educación es un servicio y no un derecho.
Esta última Ley, abre un proceso de privatización de la educación, profundizando el vaciamiento de la universidad pública mediante diversas facetas: el traspaso de contenidos del ciclo de grado a postgrados con arancel y desarrollando a fondo las tendencias restrictivas. El negocio de las privadas crece a medida que se expulsan estudiantes de la pública, permitiendo que se puedan adaptar las cursadas y regular la matricula, según su situación presupuestaria, edilicia, etc.
¿Por qué motivo un estudiante pagaría una facultad privada si puede recibir una formación adecuada en la pública?
El Curso Preuniversitario en nuestra facultad no es la excepción a esta política, el ingreso eliminatorio es fundamental para la privatización y elitización de la educación. Viendo un ingreso donde el aprendizaje de cada estudiante no se contempla con un proceso, sino que se los somete a una continúa presión. Proliferan los bochazos, los exámenes eliminatorios (solo hay un recuperatorio conseguido por el movimiento estudiantil hace dos años), un régimen de faltas que te permite faltar dos veces, debiendo tener de esta manera una asistencia casi perfecta. El resultado: el 60% de los estudiantes que se anotan en audiovisuales queda afuera año tras año.
El problema de fondo es la falta de presupuesto para tener edificios en condiciones y con capacidad de incluir a todos, la universidad no cuenta con las aulas, ni los docentes necesarios, por este motivo limita el ingreso de los estudiantes, la gestión en vez de pedir un aumento del presupuesto se adapta a la desfinanciación del Gobierno Nacional. ¿Por qué motivo un estudiante pagaría una facultad privada si puede recibir una formación adecuada en la pública? El desembarco de universidades privadas de cine presiono en este sentido, es decir, la matricula de las privadas crece a expensas de las públicas.
Estas características restrictivas y eliminatorias, desataron este cuatrimestre una gran movilización por el ingreso irrestricto. Con la organización independiente, de la gestión y del Gobierno, mediante plenarios, juntada de firmas, reuniones, llevamos la problemática al consejo departamental, donde se aprobó el proyecto de CPU, presentado por Rebelarte. La agrupación Hugo del Carril, no sólo nunca denunció esta política de restricción, sino que en la comisión de ingreso su consejera no votó (ya que no se presentó) siendo de esta manera totalmente obsecuente a la Gestión, además, defendieron que las reformas obtenidas, sobre el curso de ingreso sean solo para este año. El consejo contó con la movilización fundamental de ingresantes, pudiendo ejercer la presión necesaria para lograr nuestro objetivo. Ante esto el recule de la gestión y su camarilla ha sido total. El resultado de esta lucha fue el ingreso de todos los estudiantes que se presentaron a los finales, más allá de las notas obtenidas.
Queremos un ingreso nivelatorio que no deje afuera a ningún estudiante
Sin dudas hemos dado un gran paso hacia un ingreso irrestricto. Sin embargo, esto no es suficiente, es necesario un cambio general en el modo de cursada y en los métodos de evaluación a lo largo de todo el curso preuniversitario, para poder tener un ingreso que permita la inclusión y nivelación de todos los estudiantes. Esta problemática no puede ser abordada en forma aislada, los estudiantes nos tenemos que organizar para llevar adelante la lucha por el presupuesto, el ingreso irrestricto, en conjunto con el resto de nuestras reivindicaciones.
Sigamos por el camino de la lucha independiente y defendamos lo conseguido, llamamos a los estudiantes a multiplicar las iniciativas por un ingreso que respete el derecho de todos a estudiar en una universidad pública y gratuita.
Juan Setti, ingresante 2011
RebelArte